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Nado Sincronizado

Verano: Ballet y Natación

La Consagración De Las Sirenas Argentinas

por Diego Llumá

El nado sincronizado, una de las disciplinas olímpicas más llamativas y espectaculares, se cultiva discretamente en la Argentina desde los años setenta. En la actualidad este deporte comienza a atraer a un número cada vez mayor de niñas con inclinaciones artísticas, lo que presagia un boom en el mediano plazo

A medio camino entre la natación y la danza, el nado sincronizado es un desprendimiento del ballet acuático que nació a comienzos del siglo XX. Esta disciplina recibió un fuerte impulso a partir del suceso de la nadadora exótica Annette Kellerman, señalada como pionera en la materia.

Décadas después la artista de Hollywood, Esther Williams fue la sensación de los musicales acuáticos de los años 40 y 50. La secuencia en que las nadadoras alineadas van cayendo una a una a la piscina en su film Escuela de Sirenas (Bathing Beauty, 1944) se convirtió en patrimonio de la iconografía del siglo XX.

Superada la fascinación inicial por aquellas películas que conjugaban rutinas de ballet en un medio líquido, el deporte se apropió de este género, codificándolo en reglamentos que permitieran competir a los nacientes equipos de Estados Unidos y Canadá.

Esta disciplina llegó a la Argentina de la mano de figuras de la gimnasia, la natación y la danza. Las escuelas que crearon aquellas, son la plataforma de despegue del nado sincronizado en la actualidad.

El deporte-ballet le debe casi todo a la voluntad de dirigentes, entrenadoras y las jóvenes nadadoras-bailarinas que costean su pasión con esfuerzo y dinero propios.
El reconocimiento del Estado comienza a mostrarse a medida que las competidoras logran resultados, aún modestos, en torneos regionales.

Por eso desde 1999 existe una “escuelita” gratuita para pequeñas nadadoras en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard, ciudad de Buenos Aires) que depende de la Secretaría de Deportes de la Nación.

Este almácigo de ‘sirenitas’ contó en 2005 con unas 30 niñas que entrenaron cuatro días por semana y que se reintegrarán a la actividad a fin del verano.

Sin embargo, el motor del nado sincronizado en nuestro país sigue estando en los clubes que cuentan con importantes piscinas climatizadas. En la actualidad las 70 jóvenes argentinas federadas están concentradas en los clubes Gimnasia y Esgrima de Rosario, Ciudad de Buenos Aires y en la academia Nademos de Capital Federal. Más recientemente se federaron chicas de Mar del Plata, Córdoba y en 2006 se sumará una nadadora de Bariloche.

La selección nacional está integrada con chicas de todos los clubes, aunque por razones presupuestarias suelen competir en torneos internacionales sólo formaciones de duetos.
En la región, el líder indiscutido de América del Sur es Brasil. Argentina, Colombia y Venezuela logran buenos resultados también. En el torneo Sudamericano que se disputará en marzo en Medellín, Colombia, es altamente probable que las argentinas Paola Capucci (campeona nacional desde 1999) y Julieta Díaz logren la clasificación para disputar los Panamericanos de Río de Janeiro en la categoría “mayores”.

La técnica

En nado sincronizado surge de una técnica particular de piernas y brazos para mantenerse a flote, coordinar la distancia con las compañeras, sostenerse, elevarse fuera del agua y hasta utilizar el cuerpo como “plataforma” en complejas combinaciones coreográficas. El nado sincronizado es, a diferencia de otros deportes, una actividad estrictamente femenina y, en la Argentina, de carácter amateur.

La evaluación de las competidoras se basa en la asignación de un puntaje a la ejecución de “figuras” y “rutinas” en las diferentes categorías en que se divide el deporte por edades: hasta 10 años; 11 y 12; 13 a 15; 16 a 18 y mayores.

Las “figuras” son secuencias individuales estandarizadas, realizadas sin música. Estas secuencias llevan nombres de peces o aves marinas (delfín, grulla, etc) que las nadadoras deben realizar vestidas sólo con malla negra y gorra blanca.

Los jueces evalúan el mérito técnico pero también la “impresión artística” de la interpretación, por lo cual las jóvenes deben presentarse con rodete, como en clase de ballet, y guardar una atención especial a los port de bras y a las manos, cuidando también la expresión del rostro.

Para la interpretación de las figuras, las intérpretes deben mantenerse fijas en un eje, sin desplazarse por la piscina. El promedio de las notas que obtienen se suma a resultados de las pruebas de conjunto. Los jueces son entre cinco y siete y cuentan con apoyo de cámaras de video de manera reglamentaria.

Las “rutinas”, por su parte, son coreografías para grupos de dos a ocho nadadoras sobre bandas musicales que suelen ser ediciones de distintos fragmentos. La duración de las piezas varía, según la categoría de la competencia (infantiles, juveniles o mayores), entre dos y cinco minutos.
Como por momentos las piezas juegan con figuras realizadas con la cabeza sumergida con los ojos abiertos se requieren anteojos y un broche nasal (nose clip o “naricero”). Gracias a ese utensilio las nadadoras pueden mantenerse más tiempo sin respirar pues cuando regresan a la superficie deben estar siempre sonrientes.

Uno de los ítems que evalúan los jueces es el correcto disimulo del enorme desafío físico del agua. Por eso las competidoras aprenden a respirar por las comisuras de la boca sin afectar la expresión del rostro.

Las rutinas requieren el uso de bocinas subacuáticas, especie de grandes yo-yoes blindados muy costosos que emiten música bajo el agua. En la Argentina sólo hay cuatro de ellos.

La formación de las sirenas

La escuelita cumple un rol muy importante porque da a conocer el deporte y de ella salen muchas chicas que pasan a integrar los equipos” explicó a balletin dance Marisa Lamas a cargo de la academia oficial del Cenard y entrenadora de las jóvenes federadas del Club Ciudad. En 2005 Lamas también estuvo a cargo de la selección nacional juvenil A que se alzó con la Copa Austral disputada en las piletas profesionales de Nuñez.

A esta escuela ingresan niñas desde los seis años que ya tienen conocimientos básicos de natación. Las candidatas son seleccionadas también de las escuelas municipales porteñas. “La coordinadora de la secretaría de Educación de Capital, Alicia Ferrari solicita por fax a los profesores de educación física que, si detectan una chica con condiciones, la envíen directamente a la escuelita”, explicó Lamas. La entrenadora también imparte capacitación a docentes de escuela con planes de natación orientados a “ampliar el dominio del cuerpo en el agua”.

Lamas comenzó a nadar a los 11 años, siendo mayor integró la selección nacional de la cual quedó a cargo a los 18 años. En la actualidad dirige un plantel de 18 nadadoras federadas del Club Ciudad de Buenos Aires, de las categorías infantiles, juveniles y primera. Sus nadadoras realizan una formación que incluye elongación, flexibilidad, movilidad y tienen danza todos los sábados en el club (ver entrevista a Raiza Bernetti).

Tienen que hacer fuerza, por eso si además pueden ir al gimnasio, mejor. Es un deporte muy complejo que demanda entre tres y cuatro horas de entrenamiento cuatro veces por semana”, para enfrentar un medio denso como el agua sin perder jamás la sonrisa.

Nademos

Tengo invertida mi vida en esto, mi sueño es llegar a las olimpíadas”, aseguró Gabriela Viglino, fundadora de la academia de natación Nademos con sede en una piscina de Capital Federal.
Viglino es también dirigente de la Federación de Deportes Acuáticos y jueza acreditada por la Federación Internacional de Nado Amateur (FINA). Además, es autora de un libro de difusión sobre esta disciplina.

Su pasión por el agua llegó a convencer a su hija, quien no casualmente se llama Delfina, de convertirse en nadadora también.

Para Gabriela “la mejor embajadora del ballet acuático y del nado sincronizado fue Esther Williams (ver recuadro “La Hija de Neptuno”), porque, además, era muy bonita” dijo a balletin dance. La argentina conoció a Williams, ya anciana, en Estados Unidos durante la ceremonia de introducción del nado sincronizado en los Juegos Olímpicos en 1984. Viglino había fundado Nademos ese año en Buenos Aires.

No me separé nunca más de esta disciplina porque es la unión de todo lo que más me gustaba” explicó. “El nuestro es un deporte que evoluciona contra las posibilidades del cuerpo humano. En un extremo llegás a ver chicas caminando sobre el agua, apoyadas sobre las palmas de otra compañera sumergida que ni siquiera toca el fondo de la piscina” resaltó.

En 2004 Viglino fue contratada para la filmación de un comercial español dirigido por Vincent Petersen, coreógrafo de la película Evita protagonizada por Madona.

Las chicas de Nademos cuentan con la entrenadora cubana Evelia Ávila, especialista en este deporte. Como sus colegas, Viglino piensa que llegó la hora de obtener del estado un apoyo más fuerte que les permita a las nadadoras “salir del país, competir con deportistas de alto nivel en torneos internacionales”.

En Nademos la formación en nado sincronizado se inicia a los 8 años cuando las chicas tienen un dominio corporal total. “Las nadadoras se interesan por este deporte al ver cómo se entrenan las jóvenes federadas cerca de ellas”, explicó Viglino quien cedió a tres de sus chicas (Micaela y Camila Martínez y Delfina Brunato) durante una tarde para realizar las sesiones fotográficas para la tapa de balletin dance.

Rosario

Cecilia Zunzunegui es dirigente, presidenta de la subcomisión de nado, tesorera de la federación de natación y juez nacional. Esta ex bailarina está a cargo de la disciplina en la ciudad argentina en que más gente la cultiva a causa de su tradición de natación.

El nado sincronizado no es un deporte que dé rentabilidad a la institución que lo desarrolla. Mientras que para natación uno puede separar la piscina en distintos andariveles, para nado sincronizado se necesita una entera para conformar un equipo de 8 nadadoras”, evaluó Zunzunegui.

El club Gimnasia y Esgrima (Geba) es el eje de la actividad rosarina, a pesar de que, como en otras ciudades del país, las piletas no son más de las instituciones, sino de concesionarios privados que buscan orientar la explotación hacia actividades más rentables.

Geba sigue con la línea de apoyo a nuestro deporte”, enfatizó Zunzunegui quien dispone de un equipo de 10 mayores federadas, sin contar las juveniles de categorías A y B.

Zunzunegui fue compañera de dueto de Paola Capucci durante años y, como ella, ejerce como contadora pública. “Pasé de la música a los números”, bromeó al ex nadadora.

En Rosario aplicamos la escuela que está de moda. Cuando las que van mejor a nivel internacional son las rusas, el centro del entrenamiento es la acrobacia y la danza clásica. Cuando las que obtienen mejores resultados son las estadounidenses, el énfasis está puesto en las pesas. En la actualidad recibimos más la influencia de España”, relató Zunzunegui.

Una campeona contadora

La rosarina Paola Capucci, 28 años, es campeona argentina de nado sincronizado desde 1999. Pero también es contadora pública. Su agenda diaria incluye entrenamientos todos los días, incluidos los fines de semana, además del trabajo cotidiano en una empresa de Rosario.

Empecé cuando tenía 10 años. Yo había hecho danza durante mucho tiempo en la escuela municipal de Rosario, fui a ver a las chicas que entrenaban en el club Gimnasia y Esgrima de Rosario y me encantó porque era como mezclar las dos cosas, danza y agua”, expresó a balletin dance Capucci quien es miembro de la selección argentina desde hace seis años.

Las nadadoras combinamos esfuerzo y ganas. Por suerte yo, además, tengo resultados”, dijo. Sin embargo la campeona reconoció que no es fácil desarrollar una actividad deportiva amateur. “Se hace cuesta arriba, genera un esfuerzo mayor porque no podés vivir del deporte, tenés que complementar con trabajo y estudio. Pero cuando uno hace lo que le gusta y pone empeño en ello, resulta gratificante” sostuvo.

Capucci trabaja de 8.30 a 17.30 hs. Además entrena con el equipo de Geba todos los días de 19 a 22 hs, los sábados de 12 a 16 hs y los domingos, cuando se junta el seleccionado nacional, de 14 a 18 hs. Lógicamente, no está casada ni tiene hijos. “Con hijos se vuelve más difícil. Para peor como el deporte es tan complicado una empieza a adquirir una buena performance a partir de los 25 años. A esa edad es cuando una logra más dominio del cuerpo. Al no tener el apoyo firme del suelo, como en danza o gimnasia deportiva, lograr las alineaciones del cuerpo, las elasticidades necesarias, reclama un entrenamiento físico complicado” afirmó. Las nadadoras de Geba toman clases de ballet, “aunque no con la rigurosidad de una bailarina”, para obtener la gracia y elasticidad fundamentales para el nado sincronizado. “Hacemos todo muy a pulmón, porque nos gusta lo que hacemos, siempre queremos mejorar y dejar a la Argentina bien parada”, concluyó Capucci.

Competidora porteña

Raiza Bernetti, de raíces ucranianas y con 15 años, integró el dúo que logró un tercer puesto en el torneo Sudamericano de 2005. La joven federada por el club Ciudad de Buenos Aires entrena cuatro veces por semana en el agua y los sábados hace danza durante dos horas. La clase incluye ejercicios de barra, elongación y las “rutinas” ensayadas afuera del agua.

Para las coreografías buscamos músicas de películas, algo que nos guste y las ajustamos al tiempo que establece el reglamento. Nos interesan los cambios de estilo pasando del árabe a algo clásico y dramático. Cuando elegimos el estilo ya tenemos los movimientos pensados”, declaró Raiza.
La nadadora aún cursa la escuela secundaria pero asegura, en pleno verano porteño, que no va abandonar el deporte. “Los torneos empiezan en marzo/abril, por eso la mayoría de la temporada transcurre en invierno, y entonces hace mucho frío”, señaló.

 

Orígenes

La Hija de Neptuno

La pionera del nado sincronizado fue la australiana Annette Kellerman, nacida en 1887. La mujer, conocida mundialmente como la primera aqua queen, estableció varios récords en su carrera por fundir la natación con el espectáculo. Fue la primera en cruzar a nado el Canal de la Mancha, marcó el hito mundial de tres minutos con 27 segundos sumergida sin respirar y sentó las bases para el desarrollo de un género cinematográfico que estaría en auge décadas más tarde.

De niña, Kellerman había padecido polio por lo cual su madre la llevó ejercitarse en cursos de natación. Los resultados fueron asombrosos. A los 15 años ya era una nadadora profesional con varios trofeos en su haber.

Pronto fue convencida para interpretar a una sirena en un tanque gigante de cristal del acuario de Melbourne que compartía con peces tropicales. Su hermana pasaba la gorra para alzarse con unos pocos peniques por función. El impacto en el público llevó a su padre a imaginar que podía sacar un rédito comercial mayor de su novel maravilla. En 1904, con 17 años, Annette comienza a realizar shows acuáticos en Inglaterra donde se la conoció como la Venus del Agua.

Insólito

En las primeras producciones cinematográficas de Annette Kellerman se integró un pequeño actor de 4 años llamado Jackie Coogan. El mismo intérprete fue inmortalizado luego en The Kid (El Pibe) junto Charles Chaplin, y en su madurez encarnó al Tío Lucas de la serie televisiva Los Locos Adams.

La primera osadía fue recorrer 27 kilómetros a nado en el río Támesis que atraviesa Londres ante la atenta mirada de una multitud. El efecto publicitario que buscaba el padre atrajo a un magnate, dueño del tabloide Daily Mail, que la contrató para cruzar el Canal de la Mancha, hazaña dificultosa que repetirá dos veces más en su vida convirtiéndola en una verdadera celebridad.

Poco después una competencia en el Sena de París atrajo a medio millón de personas, cifra nunca registrada con anterioridad para una disputa de natación.

En 1906 comenzó una gira por Estados Unidos y Canadá que combinaba pruebas acuáticas y acrobáticas. La osadía de esta jovencita llegó al extremo de inventar los trajes de baño de una sola pieza para mujeres, que reemplazaron a los incómodos vestuarios de la época que iban desde el cuello hasta los tobillos. Por utilizarlo en una playa estadounidense en 1907 fue acusada de “exposición indecente” y arrestada.

Superado el escándalo, cinco años después protagonizó su primera película para Hollywood, La Hija de Neptuno, en un estudio jamaiquino de la Universal Film Manufacturing Company (en 1952 la célebre Esther Williams realizará Million Dollar Mermaid en su homenaje). Durante mucho tiempo aquel film se dio por perdido. En la actualidad se hallan partes en los archivos de Screensound Australia, Instituto Británico del Film y Gosfilmofond de Rusia.

Para La Hija de Neptuno Kellerman rompió el record mundial de buceo al sumergirse 28 metros sin respirar y, obviamente, sin naricero. En su siguiente rodaje, Hija de los Dioses (preservado en el Cinema Museum de Londres) sólo alcanzó los 18 metros, aunque lo hizo en una piscina repleta de lagartos.

Los historiadores del cine recuperaron también un corto de Kellerman de 1911 bajo el título Sirena del Mar, archivado en el Instituto del Film de Dinamarca.

La Kellerman que adoraba el agua y el ballet, siguió practicando los ejercicios de barra incluso siendo una octogenaria. Murió en Australia el 6 de noviembre de 1975. 

© enero 2005

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