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Bailarín-Zapateador Gustavo Carrizo baila desde los diez años. Realizó sus estudios en el instituto de Elizabeth de Chapeaurouge y en Nueva York. Integró los elencos de cantidad de musicales: Peter Pan, Jazz Swing Tap, El Violinista en el Tejado, Fiebre de Sábado por la Noche, 101 Dálmatas, Gasalla Y Perciavalle en Broadway, Broadway, Latin Fantasy (Gira por el Sudeste Asiático), y actualmente realiza las giras por el interior con el programa televisivo Operación Triunfo. Además bailó en las óperas Yerma, Antígona Velez y Don Juan. ¿Cómo está el tap en la actualidad? En la actualidad no estoy abocado al tap. Me volqué más a la danza jazz. Pero el tap es algo que me encanta y lo he hecho siempre. En estos momentos no se ven muchos espectáculos donde uno pueda apreciar tap. Lo último que pasó fue Jazz Swing Tap. Raro porque el tap es algo que al público siempre le gusta. Por ahí hay espectáculos que tienen un numerito de tap, algo muy pequeño, como algo accesorio, en comparación a todo lo otro que se puede mostrar. ¿Hay un número mayor de estudiantes? La gente no se acerca fundamentalmente al tap, pero en muchas escuelas de comedia musical, se dicta como materia obligatoria, y es donde lo conoce la gente. Y lo que veo en los institutos donde doy clases, es que las de tap revientan. Hay muchos bailarines profesionales que a raíz de los pequeños números que aparecen en los espectáculos, se dan cuenta que les gusta y se dedican más. ¿Qué es lo qué más te atrajo del tap? Es que uno hace música. Lo que a mi más me divierte cuando hago tap es creerme que soy músico. Tap en Argentina En cuanto al nivel académico en los estudios, hay chicos que zapatean maravillosamente. Elizabeth de Chapeaurouge, Rodrigo Cristófaro, Jimena Olivari, y un par de personas más son gente muy capacitada. Lamentablemente lo más profesionalmente que podés desarrollar el tap es a nivel docente, a diferencia del jazz, que tiene una mayor apertura dentro del teatro musical. Personalidades destacadas Para mi Elizabeth es como un ícono dentro de lo que es el tap. Dos de sus alumnos, Rodrigo Cristófaro y Jimena Olivari son gente joven que se ha dedicado a estudiar, viajando al exterior. Son fundamentalmente docentes de tap y para mi los mejores zapateadores. Zapateador El zapateador es una persona totalmente dedicada al tap y funciona más como músico que como bailarín. Yo me considero más un bailarín de tap que un zapateador. A Rodrigo lo considero un zapateador y muy bueno. Tiene que ver con la dedicación y con esto que distingo dentro de todas las disciplinas de la danza, el tap es una forma de expresión, es una danza también. Comienzos Bailo desde los diez años, empecé estudiando tap, y enseguida pasé a otras disciplinas. Era chico y un día mi mamá llega de trabajar y me encontró con un par de cucharas atadas a los zapatos entonces me llevó a tomar clases. También bailo folklore, flamenco y danza española. Y no quería saber nada con el clásico, pero al final me tuve que poner la calza, porque es indispensable. ¿Cuál es la diferencia en el zapateo de cada danza? El trabajo técnico de las piernas es diferente. El flamenco es muy golpe a tierra, muy agarrado al piso, en el tap la destreza que uno maneja al ejecutar sonidos es lo fundamental. El tap tiene mayor variedad de sonidos con respecto al folklore, con la bota manejás punta-tacón, planta-tacón y esa es fundamentalmente la raíz del golpe. Al tener como instrumento las dos chapas, te da la posibilidad de hacerlas sonar de distintas formas, tenés toda una metodología que es más abierta que la del folklore. Mensaje El tap es una forma divertida de poder expresar algo que me gusta. Al bailar tap no me atrae cómo me sale el paso, ni cómo se me ve, sino el tema de hacer música. Sentirte músico. Es un desafío para un bailarín. El bailarín trabaja todo el tiempo con la música y muy pocas veces uno lo maneja como algo fundamental.
Entrevistas
© mayo 2005 |
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